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El viaje de nuestra Señora Presidenta tiene varios objetivos. Tratar la deuda del Club de París, pero también negociar la inversión del tren bala: lo construirá Alstom, financiado por el banco Natixis. Ambas empresas, la constructora y el banco son franceses, obviamente.
Ahora bien, veamos el proyecto.
Según diario Clarín, el gobierno de Cristina Kirchner aprobó un nuevo endeudamiento externo por US$ de 3.900 millones, garantizados con la entrega de títulos públicos. El mismo diario dice: “ayer salió a la luz la resolución del Ministerio de Economía que convalida la estructura financiera que se utilizará para llevar adelante el emprendimiento ferroviario, que pese a las críticas de la oposición, ya pasó a ser una de las principales prioridades de la administración..”.
Veamos esto: se emitirá nueva deuda; la oposición y gran parte de la sociedad se manifiesta en contra, o por lo menos reticente; es definido como una de las principales prioridades.
La emisión de deuda es un hecho, así es admitido. Es más, se debió recurrir a lo que definen como “atípica ingeniería financiera” (Dios mío… qué habrán hecho!…
). Supongo que el nombre nos da indicios de a lo que se habrá recurrido. El problema surgió como consecuencia de ciertas clausulas legales que se firmaron cuando se renegoció la deuda. Además los títulos entregados como garantía quedan sujetos a los tribunales de Londres. Otro dato: en el proyecto se estimó una tasa de interés con 7 años de gracia del 12% y 13% anual en dólares, que rentable es este país…
La existencia de críticas es conocida, tanto por el lado de especialistas como de sectores políticos opuestos. Es más, no ha recibido demasiado apoyo de otros sectores del oficialismo. Hay acciones presentadas ante la Corte Suprema e incluso ante la Fiscalía de Investigaciones Administrativas. Otro datos curioso: Astom ganó la licitación con un costo de US$ 1320,50 millones, pero luego debido a diversos ítems el presupuesto termina siendo de US$ 3900 millones…
Con respecto a lo de “principales prioridades” es donde quiero detenerme un poco. Unas pocas preguntas nos ayudarán a clarificar las ideas:
¿Cuántas personas viajarán en el tren? ¿Cuánto pagará cada una de esas personas? ¿El costo del pasaje será subsidiado de alguna manera por el gobierno (sea un subsidio directo, desgravación impositiva, disminución del costo de energía eléctrica, etc)? ¿De existir ese subsidio, acaso el resto de la población que no viaja en él, estará dispuesto a pagarlo? ¿Por qué se invierte tanto dinero en un sólo tren en lugar de mejorar otras redes ferroviarias o rutas?
Pensemos unos minutos: cuántas personas se verán beneficiadas si se hacen redes ferroviarias que permitan aliviar el transporte por rutas, o bien mejorar el transporte de pasajeros existente? A diario vemos cuán deficientes son. Ud estará dispuesto a pagar impuestos para que las personas que se transporte en este lujoso tren paguen un pasaje más barato?
Yo particularmente no desearía pagar con mis impuestos (y por tanto dejando de tener renta o posible consumo) el viaje de personas que de por sí tienen mucho dinero (el pasaje seguro no será nada barato).
Preferiría que hagan autopistas, rutas, o mejoren las existentes… acaso no tenemos ya suficientes muertes? Veamos el siguiente dato reciente: con $515 millones se puede construir la autovía San Francisco-Santa Fe, que son aproximadamente 130 km de traza. Una de las trazas ya existe. Pero si dividimos los aproximados $12.500 millones (los 3900 eran US$) por 515, lo cual nos da 24,27 y lo multiplicamos por 130, nos dará 3155… 3155km de rutas que pueden ser construídos con el dinero del tren bala…. Seguramente estas rutas beneficiarán a muchas más personas, y seguramente muchas de esas personas tendrán mucho menos dinero que las que usarán el tren bala…